Monday, July 17, 2006

Imágenes de la situación de dominio que se vivía en Valparaíso a inicios del siglo XX. Obreros trabajando en condiciones infrahumanas. Movimientos sociales recién instalando en sus discursos los sueños de una vida digna. Valparaíso convertida en una ciudad de contradicciones donde la riqueza y la cultura convivían con el drama de la extrema pobreza. ¿Cuanto de ello queda aun escondido en los rincones de Playa Ancha, de Rodelillo o de Cerro Cordillera?

Fotos patrimoniales. La mañana del 12 de mayo de 1903 los obreros porteños dijeron basta. Basta de abusos y malos tratos. La movilización se trabsformó en un levantamiento popular. Ya nunca más los grupos dominantes podrían hacer fortuna sin que la conciencia de los trabajadores esté dormida. Tras la huela de 1903 se inició el proceso de reconstrucción del movimiento social que duró hasta 1973. Leyes laborales, de salud, de educación fueron la constante durante el siglo XX. Siempre mirando más allá por una mejor calidad de vida. Y todo comenzó aquella mañana en la plaza Echaurren, cuando a las 10:30 de la mañana la historia aceleró su marcha para gloria y dignidad de los trabajadores chilenos.


ANTECEDENTES DEL AUTOR LIBRO VALPARAÍSO ANARQUISTA

Andrés Brignardello Valdivia nace en Viña del Mar en 1968, tiene estudios de Literatura y Música en la Universidad Católica de Valparaíso. Egresado de Administración Pública ha diseñado e implementado en las comunas del Gran Valparaíso variados proyectos gubernamentales en las áreas de juventud, educación y salud.
Durante la década de los 80 y 90 fue dirigente político y social, destacando su participación en ONG’s, organizaciones comunitarias y de base al mismo tiempo de participar en iniciativas culturales en los ámbitos de la música y la literatura.
En el terreno de la investigación urbana y el rescate de la memoria local ha publicado el libro “La Memoria de los Barrios en Viña del Mar” (1999); “Viña del Mar: Imágenes para una Ciudadanía Invisible” (2004) y como colaborador, el texto, “Rutas Histórico - Patrimoniales de Valparaíso” (2004). En el campo de la realización audiovisual dirigió durante el año 2005 el documental “1985-Valparaíso Cárcel Pública”.
















VALPARAÍSO ANARQUISTA
Notas para una Historia Social de la Ciudad

Un libro de Andrés Brignardello Valdivia

Una visión alternativa del desarrollo y progreso de Valparaíso a inicios del siglo XX. Un libro que aborda las primeras experiencias revolucionarias, las grandes huelgas obreras, la represión al movimiento obrero y el marco político-social de una ciudad controlada por el gran capital y en lucha permanente por resolver sus contradicciones de clase.

En venta en los siguientes lugares:

Librería Crisis (Avenida Pedro Montt frente al Congreso)
Librería Ivens ( Plaza Aníbal Pinto)
Siclón del Libro (Av. Valparaíso N° 363 Local 131 Fono: (32) 90 77 65)
Siclón del Libro (Av. Valparaíso N° 595 Local 5 Fono: (32) 46 58 71 )

En Santiago en Librería Metales Pesados , José Miguel de la Barra 460 Santiago Centro

O solicítalo al correo progresismo@hotmail.com

Precio en Librerías e Internet $ 5.000

ANARQUISTAS EN VAPARAISO : UNA HISTORIA LOCAL

(Texto de presentación "Valparaíso Anarquista" de Andrés Brignardello)

Escribir una historia sobre los anarquistas en Valparaíso, es adentrarse en los primeros escenarios de lucha del movimiento popular en Chile.
Pese a la dispersión de antecedentes y documentos que nos pudieran acercar a una historia social de la ciudad, hemos podido construir un relato sobre los primeros tiempos cuando se inició la conformación de los grupos que se atrevieron a enfrentar las condiciones de subyugación a los cuales estaba sometida la comunidad, por parte de una minoría social beneficiaria de la riqueza nacional.
Valparaíso, la puerta de Chile durante trescientos años tiene hoy un status de ciudad patrimonial, y es evidente que ese carácter patrimonial está enfocado particularmente a lo arquitectónico y geográfico, y no a los elementos inmateriales que, sin lugar a dudas, definen el espíritu y la atmósfera que, inequívocamente la convirtieron en una de las ciudades portuarias más importantes de los mares del sur.
Es ese patrimonio inmaterial el que nos permite comprender y acercarnos a su imaginario, construido en los años del apogeo comercial y de conformación de su movimiento obrero y que le da a la ciudad la magia de sus edificaciones en altura, colgantes de quebradas, de escaleras que se pierden en los cielos y toda una cultura poblacional que desafía los esquemas de urbanidad y geografía.
Para esta obra han sido muy importantes las acciones que en la ciudad se han desarrollado para reconstruir su pasado, pese a que la producción de documentos históricos en Valparaíso ha aumentado notoriamente durante los últimos años, la producción asociada a movimientos sociales aún es incipiente y sólo en etapas de tesis universitarias es posible encontrar trabajos relacionados con fenómenos sociales populares.
Cabe a propósito de esta última reflexión destacar las iniciativas que en Valparaíso y sus alrededores se han desarrollado en trabajos de reconstrucción de historias locales, esfuerzos tendientes a rescatar la memoria social y colectiva de las comunidades e incorporarlas de forma complementarias a los discursos historiográficos oficiales.
Estas iniciativas que adquieren diversos formatos debido al uso de las actuales tecnologías, debieran permitir que en la ciudad de Valparaíso se reorganicen los distintos esfuerzos por preservar su patrimonio tangible e intangible, y se proceda a sacarlo de las academias y universidades, para difundirlo y promoverlo a su propia comunidad y al resto del territorio nacional.
La iniciativa que presentamos pretende enfrentar fenómenos profundamente enraizados en la cultura de nuestro país, destacar la historia regional y de localidades alejadas de la capital, y por otro lado, relevar el aporte de los movimientos populares en la conformación de nuestra sociedad.
La historia, como cualquier otra ciencia social, puede estar al servicio de un determinado proyecto nacional, y en el caso de Chile, la historiografía oficial ha establecido como sus protagonistas a los grupos de la oligarquía y sus sectores asociados.
La historia de Chile es oligárquica, no solamente por haber proyectado una imagen personalizada de los procesos políticos y sociales durante el siglo XIX, sino además por apropiarse de sus productos, hegemonizando políticamente los espacios culturales y de promoción de valores ciudadanos.
Nuestra historia es presentada como una visión hegemónica de un sector social que buscó a partir de la segunda mitad del siglo XIX “... impresionar a las clases subalternas con el armamentario positivista: la oligarquía domina porque ha conquistado luchando el derecho de mandar, habiendo expulsado a los godos del territorio nacional y habiendo dado al país una organización republicana...”
1. Esta imagen de las bases democráticas de Chile tendió al desarrollo de instrumentos de control social, funcionales al modelo de desarrollo industrial que se comenzaba a implementar en el país.
El esfuerzo principal fue la construcción de un poderoso instrumento de intervención social, que reforzó el protagonismo del Estado. Su acción se vincula íntimamente con las prácticas de asignación de conductas sociales y la asignación de roles que permiten la reproducción y la reproducción de estas mismas relaciones. El sistema educativo chileno pasa entonces, a determinar entonces quienes son los que deben aprender, y cuales son las cosas que se deben aprender.
De esta manera nuestra historia plagada de personajes y de instituciones republicanas excluye a los movimientos políticos y sociales que contradicen los objetivos para los cuales fue escrita, difundida y promovida.
Por otro lado, la historia de Chile es excesivamente centralista. La metrópolis ocupa parte fundamental de su discurso. Santiago aparentemente ha sido el escenario de la gran mayoría de los procesos sociales de la vida nacional. La historiografía social, salvo destacadas excepciones, se construye desde la óptica de la capital, dejando a las regiones como territorios satélites que reproducen los fenómenos y definiciones sociales ocurridos en Santiago.
Como todo viaje exploratorio al pasado, fueron muchas las sorpresas y desencuentros con la idea original de este trabajo. Inicialmente había un interés por ubicar a los anarquistas en los procesos sociales de inicios del 1900. Sin embargo, y pese a lo atractivo de la caricatura, nos encontramos con un movimiento social dinámico, consciente y decidido. Un movimiento social que pone a los distintos grupos de resistencia al sistema capitalista en un mismo bando, y donde originalmente las distintas expresiones ideológicas compartían su espacio y tiempo sin mayores conflictos.
Aún antes de la fundación de las primeras centrales sindicales y obreras, y aún antes de la conformación de los primeros partidos socialistas y comunistas, existieron pequeños núcleos de izquierda, que fueron reconocidos como anarquistas pues basaban su lucha contra el sistema en la libertad y el desarrollo natural de los seres humanos. Este socialismo libertario fue fundamental para direccionar los esfuerzos por generar más, y mejor calidad de vida para los obreros y trabajadores asalariados de las ciudades.
Los primeros núcleos anarquistas y libertarios, sus publicaciones y sus “acciones directas” posibilitaron de manera efectiva el proceso de agrupamiento y fortalecimiento de los sectores obreros, proyectando a décadas posteriores, la crítica a un sistema político excluyente y construido para asegurar la riqueza y prosperidad de la clase dominante.
El Valparaíso Anarquista es un espacio del tiempo que permitió la aparición de los discursos de la libertad en nuestra ciudad. Una libertad basada en las posibilidades de los ciudadanos y sus familias por transitar hacia niveles de vida dignos y satisfactorios.
Tal vez en un futuro lejano nada quedará de la huella de los anarquistas en Valparaíso. De hecho en esta búsqueda bibliográfica y testimonial sólo se los ha encontrado citados muy tangencialmente y siempre a propósitos de alguna huelga general, disturbios o enfrentamientos con la policía.
Pasaron por las calles de este puerto como fantasmas, arrinconados hacia el inicio del siglo XX, siempre lúcidos y la mayoría de las veces en abierta minoría dentro del movimiento obrero.
Escribir este libro pudiera parecer una empresa atractiva, algo como buscar la huella de dinosaurios, de seres ya extinguidos, de figuras enmarcadas en los albores del siglo XX, profetas de una revolución y de la caída estrepitosa del capitalismo burgués. Enfrentarse a la memoria anarquista es mirar nuevamente la libertad embanderada en los cerros de Playa Ancha y Cordillera, en Placeres y en Barón.
La ciudad guarda plenamente los escenarios de principios del siglo XX, los escenarios del anarquismo. Los Sindicatos, las mutuales y los Centros Sociales Recreativos siguen allí como testigos de su presencia.
Anarquistas, habitantes invisibles aún en la ciudad de Valparaíso, románticos seres entregados al cambio y la transformación social, promotores de utopías y de ciudadanía.
Quisiera en estas páginas concluidas en el verano del año 2006, agradecer a quienes han posibilitado la aparición de esta obra. Agradecer a Nelson Cabrera “Neco”, quien despertó mi interés por esta historia, cuando con emoción leí su guión cinematográfico dedicado a Magno Espinoza. A Enrique Nuñez por el tiempo dedicado y la confianza depositada. A los anarquistas porteños del siglo XXI, siempre leales a su distancia con el poder; Moisés Olmos, María Eugenia Miranda y especialmente Víctor Ojeda, protagonista de muchas jornadas de lucha quien desde la década de los 80 viene levantando el espíritu libertario de nuestra ciudad. Agradecer al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes la posibilidad de investigar y escribir esta historia de anarquistas porteños. Quisiera además mostrar mis agradecimientos a los trabajadores de la Biblioteca Pública Santiago Severín quienes siempre estuvieron dispuestos a colaborar y atender mis solicitudes cuando me enceré muchas tardes de invierno a escudriñar entre sus inimaginables tesoros. Agradecer a los amigos que comparten mi interés por la historia local y están disponibles siempre para discutir sobre estos temas y, tal vez sin querer, aportar e influir sus visiones e ideas en este texto: Patricio Hernández Norambuena, Pedro del Real Reyes, Roberto Muñoz Latorre, Germán Ávalos, Ricardo Bravo, y Héctor Santibáñez. A Javier Ruiz por su aliento y siempre abierta disposición para con mis trabajos. A Jaime Morales por su creatividad puesta al servicio de este libro. A José Acevedo compañero de ruta, intelectual audiovisual por jugársela en esta empresa. A Cristian Moya, amigo de muchos años, colaborador permanente de mis locuras culturales y políticas. A Gonzalo Gajardo, compañero, por sus escritos ante el borrador de este texto. Agradezco profundamente a mi hermano Álvaro, su amistad, su tiempo, y por compartir conmigo valores que desde nuestra más temprana infancia nos han comprometido con los hechos que en este libro se retratan. A mi madre por cobijarme las horas en que busqué la paz y la tranquilidad para escribir estas notas. A mis hijos Luciano por su anarquía, sus contradicciones y su búsqueda de utopías. A Francisca por su compañía respetuosa ante estos temas que pueden ser aún incomprensibles para ella, y Martín, ciudadano del siglo XXI, íntimo guardián de mis emociones y heredero de una historia militante.
A mi mujer por su cariño e incomprensiones, vaya para ella la secreta satisfacción de poder contar una historia por la cual mi vida tiene sentido.


Andrés Brignardello Valdivia
Valparaíso, enero de 2006.


1 Marcello Carmagnani; Historiografía y Conciencia Nacional. Revista Araucaria, Madrid 1980.